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Un escritorio es un lugar muy peligroso para dirigir desde allí
La Guerra de Conceptos porque El Marketing no es una guerra de productos,sino de Conceptos
Así como un tanque flanquea a su enemigo... El Flanqueo
Corporativo propone no dejarle a la competencia espacio en la
mente del consumidor explotando al máximo 'conceptos' y
enfoques aún no ha aprovechados. Desarrollando así mercados
para no ser aquellos productos del montón haciéndole a la
competencia tanto daño que le será más fácil ir a la luna que
sobreponerse Porque el Marketing no es una Guerra de
Productos, sino de Conceptos.
Estamos en una guerra de conceptos dentro de un mercado
donde los competidores no hacen mas que pisarnos los talones o
dejarnos rezagados, así que no hay tiempo para pensar en
‘la calidad’ como estrategia de crecimiento porque es un
standard de producción. Hay que estar más alertas y
convertirnos en cazadores antes de ser cazados.
Necesitamos generar ganancias, reducir el costoso
inventario de una buena vez, ahorrar costos burocráticos y
no siempre el ajuste de precios es la mejor solución a mediano
plazo. Podrá calmar el dolor pero no curar al enfermo.
En el marketing no hay reglas establecidas, su ejecución
es una combinación de arte, criterio y planificación, por eso es
apasionante; pero sin una filosofía objetiva no sería mas que
una suerte de juego de salón donde los resultados se den por
obra del azar. El ‘Flanqueo’ es esa filosofía, mientras las
5P's y el resto de teorías de mercadeo son solo eso, la
filosofía del flanqueo es un arma que inspira y motiva.
Aplicarla lo obliga a uno a crear marcas menos aburridas y
más dinámicas, adquirirá la motivación de aniquilar a su
competencia y no dejarle espacio alguno en la mente del
consumidor, explotará más el valor de marca para el
consumidor que abaratar precios. Ello sí dejará ganancias.
El Marketing de Guerrilla o de Flanqueo ayuda a pensar en
términos de efectividad de un programa de marketing
corporativo. Asignándole a una marca un mercado meta y un
concepto diferente; teniendo a la vez los ojos bien abiertos,
uno mirando al consumidor y otro a la competencia, si
descuidamos los pasos de alguno perderemos la guerra de
conceptos. Hay que rebelarse del clásico marketing
tradicional.
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